Cuidar el Aprendizaje-Servicio


Algo que tiene éxito, que se expande y llega a muchas personas corre el riesgo de ser malinterpretado, de replicarse de forma que pierde su esencia, sus características principales.

Por ello, creo necesario que ese algo, que se considera bueno, importante, útil y transformador para la sociedad, tenga sus protectores o ángeles de la guarda. No desde una posición de dominio y voluntad de que permanezca estático, al contrario desde la posición del movimiento y la transformación. Leí hace bien poquito a J.M Puig, en su último libro Pedagogía de la acción común, una reflexión que me inspiró, que viene a decir que las ideas se deben al contexto del que surgieron y para el que sirven y por tanto muchas quedan anticuadas y otras necesitan pequeñas transformaciones para adaptarse a las nuevas condiciones.

Cuidar el ApS significa, seguir pensándolo, adecuarlo al contexto cambiante, difundirlo, ponerlo en valor… y también protegerlo. Esta metodología conlleva detrás una filosofía, o dicho de otra manera una forma de entender la educación. Un para qué, que no es más que formar personas competentes y capaces de transformar y mejorar todo aquello que produce desigualdades e injusticia social en el mundo.

Subirse al carro del Aprendizaje-Servicio.

El éxito normalmente atrae, es como un imán y cuando este ocurre viene el riesgo, muchas personas tienden a tergiversar con o sin intención los motivos y la esencia por el que ha ocurrido.
En estos últimos tiempos, el ApS no ha parado de crecer, está en auge, es una idea que engancha. Consultorías que promueven la Responsabilidad Social Corporativa(RSC), entidades que asesoran proyectos Erasmus+, personas cercanas al tercer sector se están acercando al ApS.. y lo hacen no sé si de la manera correcta, es decir, si en el centro de los proyectos ponen el aprendizaje y la transformación social desde una posición crítica. La intención casi siempre será buena, pero pienso que es necesario prepararse bien para iniciarse en algo y esto muchas veces no suele ocurrir. Los tiempos suelen ser escasos y las prisas llevan a la precipitación y al error. Las formas de desviarse en la practica pueden ser diversas, por ejemplo; no dar el protagonismo a los jóvenes en la toma decisiones, incidir poco en las causas de las necesidades sociales, no tener en cuenta a los destinatarios, caer en el asistencialismo, confundirlo con practicas laborales…

Una de la razones de este crecimiento viene por la fácil conexión entre el Aprendizaje-Servicio y los Objetivos de Desarrollo Sostenible(ODS) que ha generado un marco común para el trabajo conjunto entre centros educativos, entidades, ONG’s y administraciones públicas y un espacio para generar redes.

Toda buena iniciativa se puede truncar si se cambian las intenciones, si no se conoce el método o si en este caso se pretende por encima de todo el beneficio individual y no el comunitario.
Hay que conocer bien la filosofía del ApS y las pedagogías que incluye, para así no perder el rumbo y poder cumplir con el propósito, que es el aprendizaje y la acción social para cambiar el mundo. Entre las pedagogías que contiene el ApS, me quedo con la pedagogía crítica y su incidencia política; se distingue mediante la denuncia, que muchas veces, deben realizar los proyectos ApS, al sistema actual de mercado y a los que lo alimentan y perpetúan, que en definitiva producen en su mayoría las desigualdades e injusticia social. Esto muchas veces a la hora de quién promueve el aprendizaje-servicio puede entrar en incoherencia. Hablo de fundaciones que pertenecen a ciertas entidades o de administraciones del estado que por una lado hacen y por otro deshacen. Luchar contra la injusticia del sistema que yo mismo estoy produciendo es contradictorio.

No obstante, hay que tener amplitud de miras y saber que el camino se recorre andando, que es necesario valorar todas las buenas iniciativas e incluir a todos/as para que los cambios sean profundos.

Un ejemplo, para finalizar, de personas que se encargan de realizan este papel de salvaguarda, son las que forman la Red Estatal de Aprendizaje-Servicio (REdAPS) o cualquiera de sus grupos territoriales. Lo realizan desde el conocimiento pedagógico, el posicionamiento sobre la necesidad de transformación y mejora continua, a través de actividades formativas, publicación de artículos y guías, divulgación en redes, acompañamiento y asesoramiento a otras entidades.

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